<$BlogRSDUrl$>

miércoles, noviembre 09, 2005

Recuerdos de Claudia Bauer 

Como Nicolás Falcioni, nací un 15 de diciembre, pero de 1959, en Ensenada; aunque desde los dos días de edad, mi infancia y adolescencia se desarrollaron en La Plata. Soy hija de Alcides Armando Bauer y de Elsa Nelly del Brio. Tengo una hermana, Carolina Bauer y una sobrina Luisina Giovannini. Mis abuelos paternos fueron Germán Bauer y Armansse Melanie Ponthot. Pasé mi infancia en contacto frecuente con ellos y mis tíos.

Recuerdos

Las fiestas de Navidad, fin de año y cumpleaños con el cariñoso y sonriente tío Adalberto “Berto”, mi tía Irma y los compiches primos Guillermo y Eduardo; las visitas casi mini-vacaciones a Necochea, donde vive mi tío Germán Guillermo, siempre con una broma a mano y hacedor de las mejores tostadas que he comido en mi vida, nos recibía con quien fuera su esposa Ester y mis primos “Germancito” y “Estercita” quien solía cantarnos con su voz maravillosa; las impecables y sabrosas tardes de té y las cenas de mi tía, la aún elegante y bella “Beba”, Armanda Leonor; los días que pasaba en casa de quien sigue siendo una hiperactiva y actualizada tía Nélida, “Nelly”, allí disfrutaba de los mimos y consentimientos que me prodigaban su esposo “Tito” y sus hijos Oscar “Cari” y Alberto Falcioni.

Fueron años donde, pareciera, los abuelos reunían a la familia, en una saludable rutina de afectos.
Hoy, el presente, parece poner trabas a las posibilidades. Quizá todos hemos empobrecido el contacto y la presencia, cumpliendo nuestras funciones de estudio o de trabajo.

Pero a los Bauer parece unirnos una fuerza tribal, donde en cada esporádico encuentro, siento con fuerza el mismo afecto de siempre y similitudes que quizá sean toda una carga genética.

Sirva de ejemplo la felicidad del reencuentro con mi primo Oscar, después de casi 27 años, en oportunidad de habernos reunido “los Bauer” en un almuerzo organizado porque sí y porque todos lo anhelábamos.
De esa comida la invitación y la promesa, de ir a San Martín de los Andes.

Así fue como en Febrero de 2005, compartí con mi tía Nelly, quien a sus 91 años es una persona cuya lucidez, inteligencia, practicidad, capacidad de hacer proyectos y vitalidad es admirable, 10 días inolvidables.
Los mates juntas, temprano por la mañana, los paseos, las charlas, la cerveza a la nochecita.

Allí, a pesar de los 29 años en los que no compartía tiempo y diálogos con mi primo Oscar, sentí que esa distancia medida en tiempo no existía.

Y sentados en el pasto mirando las estrellas, mientras el corderito avanzaba en el horno de barro, la razón de coincidencias en pensamientos, sentimientos, valores e ideales, la sensación de que siempre estuvimos y estamos cerca. Ese sentir que uno, a veces tiene con un desconocido, de conocerlo desde siempre.

Mi vida actualmente transcurre en La Plata junto a mi pareja Jorge, que es agrimensor.
Soy docente y dibujante. Algo de mi espíritu inquieto, quizá inconstante, me llevaron a transitar la carrera de Calculista Científico, Agrimensura, Escenografía y Diseño Gráfico, que si bien quedaron inconclusas, aportaron a mi desempeño laboral y a la carrera docente que sí concluí.
Prometo más recuerdos y anécdotas de “los Bauer”.
Seguiré en contacto.
Un abrazo
Claudia.

This page is powered by Blogger. Isn't yours?